Algunos objetos tienen sus días contados antes de abandonar la fábrica.
Su fecha de caducidad se definió sobre la mesa de diseño.
Acortar deliberadamente la vida útil de un producto para hacerlo obsoleto
o inservible en un tiempo calculado de antemano por el fabricante tiene un nombre: obsolescencia programada. Otros lo llaman motor de la economía. Tal vez en el futuro sea delito, hoy es una práctica habitual.
Usted no sabe cuándo tendrá que sustituir su actual lavadora o su impresora por otra nueva, idéntica a la anterior o tal vez ligeramente mejorada. Sin embargo hay quien lo sabe.
Muchos fabricantes tienen esa certeza porque han invertido dinero y horas de investigación para que sus productos fallen.
No hablamos de utilizar materia prima más barata sacrificando la calidad del producto final.
Para hablar de obsolescencia programada debe existir el deseo premeditado de que los objetos se rompan antes de tiempo.
El documental del que todo el mundo está hablando
La 2 de Televisión Española emitió este domingo Comprar, Tirar, Comprar, el excelente documental que desnuda una práctica empresarial tan poco ética que roza el delito, más en tiempos de crisis, y que tiene gravísimas consecuencias medioambientales.









Gestionar comentarios
Visto este clarificador documental, algo que casi todos intuíamos, me surge una cuestión:
Al igual que el IDAE clasifica los productos segun la eficiencia energética pienso que olvida valorar también la durabilidad del producto.
Puede que un producto A++ tenga una durabilidad inferior a la media, generando basura prematuramente y puede que provocando mayor gasto si contabilizamos la energía para su fabricación.
¿Por qué no ampliar la clasificación a otros productos tecnológicos?
Os recomiendo que visiteis esta Web, http://www.wikiobs.org , de denuncia publica de obsolescencia programada y planificada, consumo responsable y ecología.