Está claro que el reciclaje no es un proceso nuevo en el mundo. El reciclaje tal y como lo conocemos actualmente con una conciencia medioambiental empezó en los años 20 con la revolución industrial y el aumento del nivel de vida. Pero los romanos, hace 2.000 años, ya reciclaban y gestionaban los residuos de una forma muy similar a la actual.
El arqueólogo cacereño, Jesús Acero,(*) está realizando su tesis doctoral sobre la gestión de los residuos en las ciudades romanas de la provincia de Lusitania, con especial atención a los vertederos y a las redes de desagüe. Asegura que la civilización romana fue en cierto modo pionera y que su tendencia a agruparse en grandes núcleos poblacionales les llevó a establecer medidas higiénicas muy innovadoras hasta ese momento, como la gestión de residuos mediante vertederos y el alcantarillado urbano público.
Así explica, que desde los inicios del Imperio las administraciones locales romanas obligaron a la ciudadanía a depositar los elementos residuales en los extramuros, de modo que los vertederos se distanciaron de la población. Estos espacios estaban gestionados por los stercolarii (basureros), que disponían de los plostra stercoraria (carros de basura), destinados a tirar la basura. Se trataba de “una reglamentación rústica y con un servicio de recogida de basuras también muy rústico, pero que no difiere mucho del que existe ahora”.
Existía también la Ley de las XII Tablas, que por ejemplo, prohibía en uno de sus decretos arrojar basuras y tirar cadáveres dentro del núcleo poblacional y llama la atención que en las industrias de la época, como las alfarerías, disponían de basureros específicos, testares, en los que sólo se vertían elementos de estas factorías.
También fueron pioneros en implantar redes de alcantarillado o cloacas subterráneas. Jesús Acero subraya que el sistema fue vanguardista porque por primera vez en la historia se establecieron redes de cloacas bien organizadas que abarcaban toda la superficie urbanizada, evacuando los residuos hacia la corriente de agua más próxima. Todos los inmuebles estaban conectados a la red de cloacas y el sistema estuvo a pleno rendimiento hasta el final del Imperio y en algunos casos hasta mucho tiempo después.
Reciclaban para aprovechar los recursos disponibles
En cuanto al reciclaje, “reciclaban y reutilizaban más que el hombre actual, aunque no exactamente por conciencia ecológica, sino porque necesitaban aprovechar los recursos disponibles al máximo y porque a todos los elementos se le daba una segunda vida por rentabilidad de esfuerzo”.
Así por ejemplo, recipientes inorgánicos, como la cerámica tenían varias segundas utilidades: o eran quemados para utilizarlos en la agricultura o los machacaban para hacer áridos y utilizarlo en las pavimentaciones o como material constructivo.
El mármol era transformado en cal y los metales eran refundidos de manera constante para hacer nuevos artefactos. De hecho asegura el investigador que metales como el plomo, hierro o bronce aparecen muy poco en las excavaciones arqueológicas porque siempre han sido reutilizados para hacer nuevos elementos.
Las ánforas son otro elemento típico de reciclaje. Servían para transportar el aceite de un punto a otro y como después ya no servían para nada más se utilizaban para enterrar a niños pequeños, como sistema constructivo en las bóvedas de las casas o en el suelo como aislante térmico.
(*) Jesús Acero es el único investigador en el mundo que está centrando su tesis doctoral en la gestión y evacuación de residuos sólidos y líquidos urbanos en ciudades romanas. Para desarrollar esta investigación dispuso de una beca del CSIC en el Instituto de Arqueología de Mérida. Actualmente prepara para los próximos meses el libro titulado “Gestión de residuos urbanos en Hispania”.








