El contenedor amarillo, dedicado a la recogida selectiva de los envases ligeros y sus residuos (básicamente latas, briks, botellas y envoltorios de plástico) presenta un serio inconveniente desde su aparición en nuestras calles: la baja proporción de material recogido una vez lleno. Ello se debe a que este tipo de residuos ocupan mucho volumen pero son muy ligeros, lo que propicia que, una vez lleno, el aire pueda llegar a ocupar hasta el 75 % del interior de un contenedor amarillo.
Esta es una de las causas por las que el cubo de la basura que dedicamos a recoger a parte los envases ligeros es el primero que se llena en el hogar. Esta claro que el motivo principal es el gran volumen de este tipo de residuos que generamos a diario, abusivo, y buena parte de ellos superfluos. Pero también es cierto que su gestión podría mejorar si le dedicásemos tan solo unos segundos antes de tirarlos al cubo de los envases.
Una buena manera de reducir su volumen es lo que los técnicos llaman “minimizar” los envases una vez vacíos: es decir chafarlos, comprimirlos o plegarlos para que ocupen menos espacio, tanto en nuestro cubo como en el contenedor. De ese modo evitamos viajes a los contenedores y mejoramos la eficiencia en la gestión de esta importante fracción de nuestras basuras.
Fijaros en la fo
to que nos acompaña. En la imagen aparece uno de los muchos modelos de “chafalatas” que se comercializan por internet y la manera de emplearlo. Seguro que muchos de vosotros ya los conocéis, incluso es probable que tengáis uno. Lo que tal vez os sorprenda saber es que en muchas localidades de los Estados Unidos este tipo de ingenios no son ninguna excentricidad de “ecologistas chiflados” sino que esta considerado como un equipamiento básico de la cocina.
Así, de la misma manera que en nuestro país las viviendas deben contar obligatoriamente con horno, encimera y caldera de agua sanitaria, allí todas las cocinas deben incorporar un “chafalatas” para que sus inquilinos puedan minimizar su volumen.
Existen otros métodos para aplanar las latas vacías, pero hay que tener cuidado porque al tener una película de aluminio tan delgada pueden romperse y provocarnos un corte. En todo caso ya lo sabéis, antes de tirarlos a la basura reduce tus envases vacíos comprimiéndolos. En otra ocasión hablaremos de cómo hacerlo con las botellas de plástico, las cajas de cartón o los briks. Puedes enviarnos tus trucos, así aprendemos todos.









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Dónde puedo conseguir estos aparatos: gracias.
Saludos Luis.
Los puedes comprar en internet. Pones en google la palabra “chafalatas” y te aparecen varias opciones. Hay muchos modelos diferentes.