Una curiosidad. Un proyecto que busca estimular alternativas creativas para el reciclaje y la reutilización de materiales. Se trata de la obra del diseñador Garth Britzman, que utilizó 1.500 botellas de plástico viejas parcialmente llenas con agua de color para crear una “cubierta o dosel” ondulado, debajo de la cual se ha instalado un aparcamiento. La creación ha sido instalada en Lincoln (Nebraska).
Las botellas recicladas cuelgan de cientos de hilos de diferentes longitudes, que generan un peculiar ambiente, en la órbita del Pop Art. El artista realizó el proyecto con la ayuda de estudiantes de la Universidad de Nebraska e invirtieron unas 200 horas en el proyecto. Recibió el apoyo financiero de Fullbright Canadá y la Escuela Universitaria de Arquitectura.













