La idea de reciclar durante la Segunda Guerra Mundial

Hoy, un poco de historia… ¿Desde cuándo se recicla?. Ya sabemos que la cultura del reciclaje no es una novedad. En otros post ya hemos comentado que hace 2.000 años los romanos ya reciclaban y gestionaban los residuos de una forma muy similar a la actual y que el reciclaje con conciencia medioambiental comenzó en los años 20. Pero a lo largo de la  historia, el reciclaje ha estado siempre presente de una u otra forma y especialmente en las épocas de más necesidad o en los periodos de grandes crisis.

Un ejemplo que hoy os mostramos ocurría durante  la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) en el bando americano.  Debido a las dificultades financieras y la escasez de materiales, el Gobierno impulsó numerosas campañas publicitarias en las que aseguraba que la forma de contribuir y ayudar a los soldados que estaban en el frente, era ahorrrar y reciclar material. Por medio de anuncios, historias en revistas, películas y programas radiofónicos se alentaba a los ciudadanos a “aportar su granito de arena”. Estrellas de cine como Ronald Reagan, Robert Taylor y Clark Gable, que habían sido llamados a filas, trabajaron en Hollywood en varios proyectos que promocionaban esta idea.

Se instaba a la población a que donaran. Se les decía que si donaban una pala, con ella se podrían fabricar granadas de mano o piezas de un tanque; con los tubos de pintalabios se podían hacer cartuchos de bala, y hasta el papel de aluminio de los chicles podía valer para la construcción de aviones. Muchos americanos colaboraron en su deber patriótico y numerosas donaciones de cacerolas, sartenes y otros objetos cotidianos de aluminio se reciclaron para convertirse en cazas y bombarderos. En tiempos de guerra el aluminio era un metal escaso y la práctica totalidad del disponible se remitía a la industria bélica de la aviación, pero cualquier metal era bien recibido.

El gobierno también se introdujo en el negocio de la moda dictando estilos que permitían ahorrar metal y tejidos para la guerra. Se dejaron de llevar los trajes masculinos de tres piezas, las faldas se hicieron más cortas y estrechas y se presentó el escandaloso bañador de dos piezas. Era el nuevo estilo llamado “chic patriótico”.

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