El movimiento de los parasoles reciclados

Las calles de Valdemorillo, un pueblo del sur de Madrid, son la últimas en unirse al movimiento de los parasoles tejidos a ganchillo XXL con plástico procedente de bolsas. Los primeros que se conocen se implantaron por primera vez hace cuatro años en Valverde de la Vera y surgieron de la iniciativa de la arquitecta y diseñadora, oriunda de esa localidad extremeña, Marina Fernández. Se pueden encontrar también en Lisboa, en Sevilla y en un pueblo de Granada. Todos comparten los principios del proyecto “Tejiendo la Calle”.

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Las calles de Valdemorillo (Madrid) son de las últimas en unirse al movimiento de los parasoles reciclados. Foto: Asociación Entre mis manos.

A finales de 2012 una persona de la Asociación Cultural de Valverde de la Vera se dirigió a Marina Fernández, especialista en proyectos colaborativos e intervenciones en el espacio público, con la propuesta de realizar una exposición de sus trabajos. Le gustó la oferta, pero le pareció mucho más interesante plantear un nuevo proyecto para el pueblo en el que se pudiese implicar quien quisiese, y vinculado a los tejidos, a la cultura DIY, e interviniendo el espacio público. Se abrió una convocatoria de participación para realizar grandes parasoles tejidos con materiales reciclados y la respuesta de muchas mujeres del pueblo fue positiva e inmediata.

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“Se trata de un proyecto colaborativo, es un ejercicio de co-creación” nos comenta Marina. “Yo planteo el modelo de proyecto, una actividad en equipo con talleres durante el año que culmina en una instalación en verano, el sistema constructivo: parasoles realizados con plásticos reutilizados, mallas a gran escala para bordar, bastidores Hula-Hoop, y me ocupo de la coordinación general, pero cada participante tiene libertad creativa, es autor y productor de sus propios diseños y de hecho la licencia actual que tiene el proyecto es Creative Commons”.

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Cada desarrollo de parasoles tiene las características e idiosincrasia del lugar o grupo que las realiza porque en cada pueblo o ciudad tienen una identidad propia, unas intenciones o unos deseos que generalmente se ven plasmados en los diseños finales. “Los motivos o representaciones son los propios de las labores realizadas tradicionalmente en la zona, se trata de dibujos que pertenecen al imaginario colectivo del lugar”, comenta Marina Fernández.

Generalmente las piezas funcionan como protectores solares durante el día y llevan incorporada luz por la noche. Los parasoles se instalan en el pueblo durante los meses de verano, este año serán visitables de julio a septiembre aproximadamente.

hulahops Para la realización de los parasoles se utiliza material plástico procedente de bolsas de compra o de basura transformadas en largas tiras que son después tejidas. Las piezas resultantes son ligeras, impermeables y permiten ser almacenadas ocupando poco espacio para volver a ser reutilizadas de año en año. La durabilidad de cada parasol depende de la calidad del tejido, de la calidad de su elaboración y del plástico. Como nos comenta Marina, se ha comprobado que los plásticos biodegradables a los 4 años aproxidamente, efectivamente, se degradan. Los plásticos con menor facilidad de degradación aguantan más tiempo y por ello se siguen utilizando parasoles que fueron realizados el primer año, que se conservan muy bien aunque, eso sí, con el color atenuado en la cara en la que le da el sol.taller-1_fotos-ragel-7 taller-1_fotos-ragel-4 parasoles

En Valverde de la Vera llevan ya cuatro años trabajando incansablemente en el desarrollo de talleres y nuevas instalaciones a las que se van incluyendo además de piezas tejidas a ganchillo, creaciones bordadas o realizadas sobre bastidores que anteriormente fueron hula-hops. Además, a lo largo del año se realizan talleres de reparación de los parasoles que han sufrido alguna rotura para volver a instalarlos.

bordadosAdemás, la actividad se ha expandido y se está realizando en numerosos lugares de la península ibérica: Eco Decora Capileira, un centro social en Lisboa; una asociación de vecinos en Sevilla o un pueblo de Granada. Marina Fernández se reconoce honrada y contenta de saber que su proyecto puede ser positivo en más lugares.

Un proyecto positivo y reconocido que ha recibido el premio de Diseño y Participación Ciudadana de la Bienal Iberoamericana de Diseño 2016 (UCCI) y que ha sido expuesto en Madrid, Lisboa, Costa Rica, Pamplona, y próximamente en La Habana y Montevideo. “Tejiendo La Calle” enlaza con prácticas de Urban Knitting (Tejer en la ciudad) o Yarn Bombing (evento que se realiza para practicar el urban knitting), al igual que con numerosos proyectos de Arte Socialmente Comprometido por lo que forma parte de la convocatoria Architectus Omnibus? 2015 , un encuentro cultural organizado por el Goethe-Institut y el Instituto Cervantes de propuestas que den nuevas respuestas a las necesidades de la sociedad. Como reza en la web del proyecto:

El acto de tejer se convierte en una metáfora de la vida diaria, y también en una herramienta para construir espacio, construir grupos y comunidades, actividades e ideales que de otra forma permanecerían escondidos, olvidados o perdidos”. Hemmings, Jessica. In The Loop, Knitting now (2010). Londres: Black Dog.

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Se acerca el verano y sol, ¿te apuntas a conseguir estas sombras tan peculiares para tu entorno?

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