Escapada histórica

A los niños de 12 años, por regla general, les gustan los superhéroes de Marvel, que están tan de moda, o las princesas de Disney, o los coches de carreras, o los animales… pero ¿conocéis a algún niño que sea amante de la arqueológica y la historia a esa edad? Yo sí, el mío. Pero lo extraño es que no es el típico niño estudioso que usa gafas (vivan los estereotipos) y se pasa el día conectado al ordenador. No, a él le gusta el fútbol, salir a jugar con sus amigos y pasarse las horas en la piscina de la urbanización mientras haga buen tiempo.

Es un niño normal, se pelea con su hermana cuando está viendo la tele y ella se pone pesada, hace dibujos de monstruos feos a los que les pone nombres como si fuera uno de los niños de “Stranger Things” y hubiera creado al Demogorgon.  Pero luego, cuando su padre se pone un documental de arqueología, él abre los ojos como platos, se sienta a su lado en el sofá, y se queda embobado viendo restos egipcios, romanos, griegos, íberos o lo que le echen. Pero aún hay más, y es que esa pasión por la arqueología hizo que empezara a preguntarle a su padre cosas de esos tiempos, de esa época, y él, como si fuera un cuentacuentos, le contaba los mitos griegos, la conquista de Alejandro Magno o las barbaridades que hizo Calígula. Ahora su regalo favorito para Navidad o cumpleaños son libros de historia. Si alguien le regala un videojuego lo agradece, juega, se lo pasa bien y se divierte, pero quien le regala un libro de historia tiene un hueco en su corazón para toda la vida.

Por eso, y a pesar de que el buen tiempo me tentaba a coger el coche e ir hacia el sur, a disfrutar del sol y de las terracitas del verano, el pasado puente del 1 de mayo, el día del trabajador, llenamos las maletas de ropa, las lazamos al maletero, y pusimos rumbo a Úbeda y Baeza, dos localidades con las que el pequeño está obsesionado desde que leyó, vete tú a saber dónde, que son la perfecta imagen del medievo español.

Úbeda y Baeza

Ambas ciudades están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad y se encuentran en la provincia de Jaén, así que podríamos decir que sí que fui hacia el sur, solo que en búsqueda de otras joyas que nada tienen que ver con la playa y el sol.

Las llaman joyas renacentistas y tienen razón al ponerles ese mote porque creo que son de las pocas ciudades que se conservan tan bien en nuestro país. Tienen palacios e iglesias en casi perfecto estado que datan del siglo XVI y XVII, pero lo verdaderamente magnífico es caminar por las calles de esas localidades, son estrechos callejones de ambiente medieval y arcos que dividen plazas. Ahí radica el verdadero encanto de Úbeda y Baeza.

Para detallaros mejor los monumentos debería traer aquí a mi hijo, y que fuera él quien redactara lo increíble que es la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, o la Catedral de Baeza, pero a cambio de mi hijo, lo que os recomiendo es que reservéis una visita con visitaubedaybaeza.com, una guía turística de la zona que narra las historias de ambas ciudades con una pasión que hipnotiza. Se llama Mª Jesús Ruiz, y es un encanto.

Se cuenta que Úbeda fue fundada por un descendiente directo de Noé, el del arca. Es más una leyenda que otra cosa, pero para los lugareños es algo de lo que sentirse orgullosos. Basándonos en la arqueología, hasta ahora se han descubierto asentamientos de la Edad de Cobre, en lo que actualmente es el Cerro del Alcázar por lo que se cree que Úbeda cuenta con unos mil años de antigüedad. Se trata de la ciudad más vieja científicamente documentada de Europa occidental.

Baeza, por su parte, tampoco se queda atrás pues ha encontrado signos de habitantes de la zona en el V Milenio a.C., casi todo proveniente de grupos epipaleolíticos, cazadores y recolectores. 

En el Cerro del Alcázar, al sur de la ciudad, existió una de estas ciudades íberas durante al menos trescientos años. Estaba amurallada y con cabañas intramuros bajo las cuales se llevaban a cabo enterramientos. En dicho cerro se ubicaron sucesivos poblados íberos a partir del siglo IV a. C.

La verdad es que no me arrepiento de este viaje, y mucho menos de ver a mi hijo emocionado contándome todo lo que veíamos porque se lo había estudiado previamente. Tal vez, quien sí se arrepienta sea mi otra hija, que se aburrió como una ostra y tuvo que andar “demasiado”, como dice ella. Pero imagino que también se quedaría con algo de cultura, ¿no?

Es posible que el próximo viaje sea elección de la peque, quien se ha empeñado en un crucero por el Mediterráneo y aunque mi primer impulso fue decirle algo así como «¿te crees hija de millonarios o qué?» la verdad es que a mí también me hace mucha ilusión y me he enterado de que los menores pagan bastante menos que los adultos, mucho menos de lo que yo pensaba. Mi idea es salir desde el puerto de Barcelona o Cartagena, que también tiene buenos cruceros, de hecho me recomendaron que contratara los servicios de Shore Spain Tours en Cartagena si decidíamos tener ese puerto de salida porque hacen unas visitas estupendas al teatro romano y claro, mi hijo ahí fliparía. Pero bueno, esa será otra experiencia…

Estudiar, una buena manera de aprovechar nuestro tiempo libre

Tener tiempo libre es algo que resulta necesario para el ser humano. De no ser así, probablemente nadie se sentiría satisfecho en una sociedad. Es necesario, tanto para nuestro cuerpo como para el cerebro y la salud física de la gente, que haya tiempo que podamos dedicar a nosotros mismos y a nuestras familias. No cabe la menor duda de que esto es realmente mucho más que un derecho. Es una necesidad. Y tenemos que procurar que no haya nadie que se quede sin su tiempo libre. De lo contrario, estamos ante una persona que tiende de una manera realmente grande hacia el suicidio. 

Resulta que una de las cuestiones que permite disfrutar en una mejor medida de nuestro tiempo libre es estudiar. Es algo que parece estar aplicándose mucha gente en función de las muchas personas que, habiendo superado su edad lógica para estudiar, han regresado a las aulas después de haber visto en ellas una oportunidad para disfrutar de la vida y, de paso, hacer que nuestro tiempo libre también sirva para desarrollarnos personalmente. Desde luego, es algo que nunca nos cansaremos de recomendar y que parece que, por suerte, es tendencia a día de hoy. 

Hay muchas personas a las que le resulta raro que estudiar sea una de las formas preferidas por otras tantas personas para disfrutar de su tiempo libre. La verdad es que hay una cosa que está clara: mantener la mente ocupada es algo que es necesario desde el punto de vista de la salud. Es algo que han confirmado y reconfirmado un montón de profesionales de la sanidad española y que han evidenciado multitud de gente no solo de nuestro país, sino también de otros puntos de Europa y del mundo. Una mente ocupada siempre será más sana que una que prefiere evadirse de manera prolongada. 

Es una realidad que no podemos negar. Quien se ve con tiempo libre suele emplearlo en estudiar y formarse todavía un poquito más como profesional y también como persona. Los profesionales de Formatic Barcelona, una escuela universitaria de la Ciudad Condal, nos han comentado que, en una encuesta realizada recientemente en sus aulas, una buena parte de sus estudiantes manifiestan que el motivo de encontrarse estudiando es, además del de formarse, mantener ocupada su mente y, en definitiva, hacer algo útil con su tiempo. 

Seguro que muchas de las personas que estáis leyendo este artículo os preguntáis si, realmente, funciona el estudiar para mantener ocupada la mente. La mejor forma de que respondáis a esta cuestión no es que nosotros os digamos que sí a lo largo de estas líneas, sino que preguntéis a aquellas personas que se hayan embarcado en un proyecto de estas características. Serán ellas las que os puedan ofrecer una respuesta que realmente os merezca la pena conocer. Su experiencia, desde luego, será mucho más que un grado. 

Una cosa es evidente: quien está dispuesto a estudiar sabe que hay momentos en los que el estudio exige una determinada dosis de estrés. Es evidente que obtener un título no es gratis, analizando la cuestión desde el punto de vista del esfuerzo. Hay momentos malos en los que se necesita invertir muchas horas en pos de la consecución de un objetivo como lo es el obtener un título. Hay que estar preparado para ello y saber cómo afrontar los malos momentos, incluso los fracasos. Eso nos ayudará a ser más fuertes y lidiar con los problemas. Desde luego, la inversión de nuestro tiempo libre puede resultar tremendamente útil en ese sentido. 

¿Y qué pasa si se fracasa? 

Hay muchas personas que tienen miedo de que un simple pasatiempos se convierta en lo que podríamos denominar nuestra peor pesadilla. Es algo que puede pasar si fracasamos en nuestro intento de obtener un título, pero ante lo que no tenemos que tener ningún miedo en absoluto. No cabe la menor duda de que es algo que hay que saber controlar y que hay que tomarse las cosas con calma y no agobiarse. A fin de cuentas, es algo por lo cual no nos vamos a jugar la vida y que hacemos porque nos va a aportar un beneficio y ninguna pérdida. 

Aprender cosas nuevas siempre es una buena manera de disfrutar de nuestro tiempo libre. Se puede disfrutar aprendiendo y, de hecho, eso es algo de lo que cada vez se dan cuenta más personas. No cabe la menor duda de que hay que encontrar tiempo para salir, para disfrutar de nuestra familia y amigos y para descansar. Pero siempre puede ser un gran momento para aprender. Y es que eso no tiene precio. Sin duda, es el mejor hobby que una persona puede llegar a tener. Seguro que, de este modo, obtendrá una gratificación personal y profesional de la que, por desgracia, no puede presumir todo el mundo.

Las claves en la última tendencia en decoración minimal.

Decorar nuestra casa es la parte más entretenida de construir nuestro hogar, pues con ella hacemos por fin una vivienda a nuestro gusto que refleje nuestra personalidad. Siempre hemos soñado con algunas ideas de decoración que harían de nuestra casa un espacio acogedor donde nuestros invitados alabarían nuestro buen gusto y la comodidad que sienten cuando se encuentran en ella, y donde nuestra familia crecería y aportaría también algunos cambios que construirían recuerdos y que harán de una casa el feliz hogar de su infancia.

Cuando por fin conseguimos independizarnos para construir nuestro propio hogar y nuestra propia familia, lo primero que consideraremos al alquilar o comprar una casa es si cubre nuestras necesidades de espacio y de localización geográfica en primer lugar y, en segundo, si la vivienda es lo suficientemente luminosa o si cumple con nuestras expectativas en cuanto a elementos adicionales como plaza de garaje, piscina o trastero. Una vez hemos escogido la que será nuestra futura casa, es hora de convertirla en nuestro hogar, trasladando nuestras cosas en la mudanza pero también decorando con muebles y accesorios.

Para esta última tarea, es importante, si queremos hacer de nuestro hogar un lugar agradable y acogedor que invite a la paz y al descanso, priorizar e invertir gran parte de nuestro presupuesto en muebles como el sofá o en otros elementos como la cama y el colchón, atendiendo más a la calidad de los materiales que a su diseño. En segundo lugar, habremos de reflexionar detenidamente acerca de la temática de decoración que escogeremos para las estancias de la casa. Es importante visitar varias tiendas y leer revistas de decoración como puede ser la revista ELLE, o visitar algunos blogs antes de empezar a comprar, pues lo último que nos gustaría sería tener una casa con muchas cosas, muy recargada y que nada tuviese que ver entre sí. Normalmente, por miedo a no saber escoger adecuadamente, pedimos consejo a nuestros familiares y amigos, lo que es totalmente comprensible, sin embargo y como comprobarán o ya habrán comprobado, es muy inusual que dos personas coincidan y otra tenga el mismo gusto que nosotros, por ello y aunque siempre es bueno recibir consejos, debe prevalecer siempre nuestra opinión dado que seremos nosotros quienes vivamos en esta casa por mucho tiempo.

Como decía más arriba, a la hora de decorar nuestra vivienda habremos de visitar tiendas, consultar revistas y blogs para decidir la temática que recibirá la decoración de las estancias de nuestro hogar. A día de hoy, son varias las temáticas entre las que podemos escoger sin miedo a equivocarnos y que son tendencia además de las que son tradicionales y que nunca pasarán de moda por su elegancia y su fácil combinación de gama de colores. Entre estas últimas se encuentra el llamado estilo colonial que consiste en la combinación de muebles de madera con beige y otros colores tierra pero siempre en tonos claros o pastel.

Otro estilo tradicional es el de conservar las paredes en blanco con pocos cuadros y decorar con muebles en tonos neutros como es el gris o sus derivados y luego añadir algunas notas de color en los objetos como cojines, el mantel o la alfombra. En cuanto a las tendencias en decoración existen, en mi opinión, dos tipos: algunas más arriesgadas que puede que pronto pasen de moda, u otras que serán apuesta segura. Algunas tendencias de tipo arriesgado es por ejemplo la llamada “fiebre del oro” que consiste en añadir tanto muebles como elementos decorativos en tono dorado, lo que en mi opinión, resulta demasiado ostentoso y al final, poco sofisticado; en esta línea encontramos también la que aconseja revestir las paredes con papel pintado de mosaicos y estampados, produciendo un efecto de decoración excesiva si también deseamos añadir, por ejemplo, cuadros a nuestras paredes.

LA DECORACIÓN MINIMAL SIEMPRE ES UN ACIERTO Y NUNCA PASARÁ DE MODA

Hablemos ahora de las tendencias en decoración con las que no podemos fallar, pues nunca pasarán de moda y siempre podremos añadir algunos elementos a nuestro hogar sin que resulte ostentoso ni recargado a la vista. Se trata de las tendencias llamadas minimal o de “menos es más” que consisten en pintar las paredes de un tono blanco como puede ser el crudo, añadir muebles del mismo tono y luego basar la decoración en elementos de tonos pastel en cojines, manteles y alfombras, añadiendo además un color mostaza en los detalles y, como remate final, el objeto decorativo que aparecerá en algunos rincones de nuestra casa serán las plantas en tonos verdes, sin flores.

Este tipo de estilo ha recibido el nombre de botánico y es tendencia número uno desde hace un año puesto que, además de adaptarse a todos los gustos, se adapta también a todos los bolsillos, puesto que permite invertir menos en los muebles como la mesa del salón y las sillas para dar más relevancia a los detalles. Como decía, los muebles principales han de ser en tonos blancos o beige claro, pues así habrá dos elementos que destacarán sobre el conjunto: el verde de las plantas y las cortinas de las habitaciones.

Normalmente, compramos unas cortinas atendiendo al diseño y al color que encaje en el conjunto de la estancia sin percatarnos de que lo más bonito de las cortinas es el color de la luz que penetra a través de ellas en cada estancia. De esta manera, si colocamos cortinas en un tono mostaza o amarillo, la luz que entrará a través de ellas será cálida y acogedora, si es rosa, nos recordará siempre a la luz de un atardecer y si es azul, a un cálido día de primavera. Para la correcta elección de las cortinas, es importante acudir a un lugar en el que nos puedan asesorar en cuanto a los diferentes tipos de cortinas y toldos que podríamos tener a nuestra disposición. En Barcelona, ya existen algunas empresas como Toldos Clot que se acercan a su domicilio para tomar las medidas, asesorar e instalar las cortinas y toldos que mejor se adapten a sus necesidades. Esta compañía cuenta con la garantía de llevar en el mercado desde hace más de treinta años y de estar siempre atentos a las últimas tendencias, por lo que podemos confiar en que nos asesorarán sea cual sea el estilo de decoración por el que finalmente nos decidamos.

La cerámica, uno de los mejores materiales para decorar

Las modas vienen y van, de forma recurrente cada pocos años y ahora la cerámica vuelve y pisando más fuerte que nunca. Hace tiempo que este material se usaba en la decoración de locales o en esas cocinas que todos recordamos, en casa de nuestros abuelos, un lugar donde predominaban los tonos amarillentos y que nunca terminaban de convencernos. A día de hoy ha pasado de ser algo antiguo a una de las tendencias más buscadas a la hora de decorar interiores, ya que es un material natural muy versátil y camaleónico, y es que usando una infinita gama de colores y dependiendo de la técnica con la que se trabaje, pueden llegar a crearse auténticas obras de arte de diferentes formas que se adaptan a cualquier estilo: desde el más romántico al industrial. 

Hay tantas posibilidades de decoración y revestimiento con cerámica, creando ambientes sofisticados y originales, que esta abandona nuestras cocinas y baños para colarse por toda la casa, ya bien sea en paredes, en suelos, algunos techos o incluso en el lugar de trabajo. Estos revestimientos pueden presentarse en tres formatos: azulejo, gres o barro cocido. Los azulejos están cubiertos por un esmalte brillante y son ideales para cubrir paredes o hacer frisos. El gres es mucho más resistente y por eso es ideal para suelos donde hay mucho movimiento. Y el barro cocido también tiene una alta resistencia pero se recomienda para suelos en entornos más rústicos. Así, la cerámica siempre será una buena opción, puesto que es higiénica, duradera, de fácil limpieza y mantenimiento, sostenible y no acumula ácaros, ya que también es antialérgica. Por ello, por todas estas características, la cerámica es una buena opción a largo plazo para decorar la casa. Así, si vosotros estáis pensando, al igual que nosotros, en volver a darle protagonismo a la cerámica en vuestro domicilio, nosotros os recomendamos que optéis por acudir a la web de Cerámica a mano alzada y es que ellos son expertos en este material y lo conocen de primera mano, por lo que siempre nos podrán aconsejar sobre que tonos o que dibujos debemos de coger a la hora de optar por la mejor cerámica. 

¿Dónde podemos colocar la cerámica y de qué tipo?

  • Objetos decorando la pared, seguro que cientos de veces habrás visto platos de cerámica colgados y es que se pueden adaptar a todas las formas y colores por lo que resulta un adorno perfecto. No pueden faltar si queremos una decoración de lo más rustica. 
  • Muchas veces no nos decidimos por un solo azulejo, y… ¿por qué tenemos que escoger uno? Puedes crear un espacio perfecto en la pared optando por azulejos de diferentes estampados. Esto creara en tu hogar un ambiente de lo más nórdico armonizando con sus colores suaves pastel o los más básicos. Unos jarrones redondeados pueden añadir calidez al entorno.
  • En el dormitorio, ¿quién quiere un cabecero teniendo un espectacular panel de azulejos? Lo ideal sería optar por piezas grandes con tonos apagados pero estampados muy vivos y así conseguir impresionar pero sin romper la armonía de la habitación.
  • Los adornos, vas a querer tenerlos por toda la casa. Un jarrón en el recibidor, baño, salón o dormitorio; un vaso para los cepillos de dientes a juego con la jabonera; como parte de la vajilla de tu cocina…. 
  • En un entorno rústico usaremos colores neutros, verdes, naranjas y ocres. Platos, boles y vasijas en las estanterías sería una buena opción. 
  • Para crear una autentica mesa clásica no puede faltar la porcelana que es la forma más delicada de presentar la cerámica. Una vajilla en tonos blancos o beis con cuidadosos dibujos vestirá la mejor de las mesas. Siempre será una buena aliada en los diseños más clásicos.
  • Sin duda en los diseños minimalistas e interiores industriales una buena cerámica da un toque de vida a la vez que crea un entorno acogedor lugares de ladrillo e hormigón. 
  • Si lo que queremos es un estilo un poco más retro siempre podemos buscar elementos cerámicos con colores vivos que encajen en el ambiente que queremos crear.
  • Y por supuesto podemos usarla en el exterior, las macetas de cerámica vestirán todos los tiestos aportándoles elegancia y mayor visibilidad a las plantas que deseas lucir en tu terraza o jardín. 

La cerámica al servicio de la automoción

Más allá de la decoración, la cerámica también tiene otros usos y, uno de los más curiosos, se encuentra en la automoción, puesto que los vehículos de competición, los que requieren materiales especiales para poder rendir al máximo, una de sus partes clave es la cerámica. Así, podemos ver coches de rally, Fórmula 1 o vehículos de circuito carrozados con frenos cerámicos, puesto que sus prestaciones son mucho mayores que las de unos frenos convencionales. Además, en los últimos tiempos también se ha extendido su uso a vehículos de alta gama fabricados en serie.