DIY para invitadas a bodas

Ni 2020 ni 2021 van a ser los mejores años para casarse. Ya lo vimos el año pasado con miles de bodas atrasadas por culpa de la pandemia y otras celebradas en “petit comité” para salir del paso, y este año no parece que vaya a ser diferente. La tercera ola ya ha colapsado, prácticamente, los hospitales. Las comunidades autónomas cada vez implementan medidas más restrictivas para tratar de frenar la transmisión del virus y por ahora la cosa parece que aún va a durar algunos meses. Así que no, no es un buen año este 2021 tampoco para casarse, al menos por ahora.

No obstante, somos muchos y muchas quienes sabemos que en cuanto se pueda vamos a tener que acudir a más de una boda. En mi caso, el año pasado retrasaron una boda dos veces de amigos muy cercanos, y este año tengo otra boda familiar que tampoco sé si se va a celebrar o no así que las posibilidades de que me coincidan ambas bodas en verano (si es factible) o el año que viene cuando el virus haya bajado notablemente en incidencia o estemos la gran mayoría vacunados contra él se hace cada vez más patente.

¿Y qué supone una boda para los invitados? Pues voy a hablar de mi caso concreto para no salirme del tiesto. Nosotros somos 4 en la familia, dos niñas y dos adultos, así que de entrada ya sabemos que como mínimo tenemos que obsequiar a la pareja de recién casados con unos 400 euros. Si tengo dos bodas, hablamos de unos 800 euros en regalos para los nuevos matrimonios, una pasta gansa para muchos, para mí también.

Con suerte podré repetir modelo porque hace 5 años que no iba a ninguna boda y creo que no he cambiado de talla así que el vestido que me compré de la diseñadora Joana Diestre es posible que pueda volver a utilizarlo. Es más, lo más probable es que lo use en ambas bodas porque ¿qué es eso de tener que cambiar de vestido para no repetir? ¡Eso que lo hagan los ricos! Yo no. Ahora bien, si no tienes un vestido que ponerte lo más probable es que te toque comprar uno nuevo y ya os adelanto que los vestidos de fiesta no son baratos precisamente.

Mi marido, por supuesto, repetirá traje, pero a las niñas hay que comprarles vestido a las dos porque todo lo que podían tener en su armario que les sirviera para ir a una boda ya no les cabe ni en una pierna. Eso significa que, como mínimo, me tocará comprar dos vestidos de fiesta para niñas y auguro un gasto medio de 50 euros para cada una entre vestido y calzado así que, ya vamos por 900 euros (y os recuerdo que no me he comprado yo absolutamente nada para mí, hay muchas chicas que se comprarían vestido nuevo o calzado o ambas cosas).

Luego llega el día del evento en sí, y hay que ir a la peluquería, y tenemos que maquillarnos e ir monísimas así que calcula otros 50 euros en pagar esos servicios. Y ya vamos por 950. Por supuesto, a eso añádele la gasolina para llegar al lugar de celebración que si tienes suerte será en tu misma ciudad y no aumentará mucho los gatos pero es muy probable que no sea así. En mi caso, una de las bodas se celebra a 200 kilómetros de mi lugar de residencia así que calculemos unos 30 euros más de gasolina como mínimo y no me quejo, que la boda a la que fui hace 5 años se celebró en una ciudad a bastante distancia y me tocó pagar alojamiento y comida para dos noches además del transporte.

Y ya vamos prácticamente por los 1000 euros, y con ahorro. Al final, lo que siempre pasa en la mayoría de las ocasiones, es que el hecho de que te inviten a una boda implica un gasto tan descomunal que casi es preferible que no nos inviten a ninguna. De hecho, sé de personas que han declinado la invitación con excusas porque no les venía bien económicamente acudir al evento. Por ahora no es mi caso pero, me parece normal que esto ocurra con frecuencia por lo que no descarto que alguna vez tenga que ser yo quien diga que ese mismo día tengo la boda de una prima muy cercana a la que tengo que ir por obligación o cualquier otra cosa que se me pueda ocurrir para evitar el compromiso.

Y es que también hay que saber muy bien qué excusa se pone porque no es lo mismo decir dos días antes que estás muy enferma y no puedes ir que avisar con antelación por varios motivos. El primero es porque si lo haces a última hora la pareja en cuestión habrá reservado un sitio para ti y tu familia en la boda, por lo que les estarás dejando colgados con uno o varios menús pagados y con una organización de mesas descuadrada. Además, probablemente, estarán esperando tu regalo desde hace tiempo ya que normalmente se ofrece dicho regalo un mínimo de 15 días antes de la celebración. Sin embargo, si rechazas la invitación con antelación suficiente podrás librarte de regalar nada y además no harás una “faena” a los recién casados. Esa es la mejor opción.

Ahora bien, ya que no nos podemos librar de los regalos porque si no los haces quedas de tacaña como mínimo (sino de otra cosa peor), yo me pregunto ¿por qué no nos dejamos de tonterías y por lo menos ahorramos en lo que sí podemos ahorrar?

Maquíllate tú misma

Hay quien guarda en su cajón del baño un buen amasijo de maquillajes y cremas, perfectos para cualquier ocasión, y luego hay quien no tiene prácticamente de nada porque no acostumbra a maquillarse pero, aun así, ¿no merecería la pena maquillarse una misma para estas cosas?

Un maquillaje normal, al uso, puede costarte unos 25 euros de media en cualquier peluquería que cuente con este servicio y ¿cuántas bodas puedes tener al año? a veces ninguna, otras veces una, dos e incluso tres ¿verdad? Así que todo depende del año que te toque pero pongamos que tienes dos bodas, y esos son 50 euros al año. Con 50 euros, en tiendas de buenas marcas pero económicas como Avon Store te puedes hacer con un buen alijo de productos perfectos para maquillarte en días especiales:

  • Base de maquillaje: 5 euros
  • Polvos matificantes: 8 euros
  • Corrector: 4 euros
  • Máscara de pestañas: 5 euros
  • Sombras de ojos de varios colores: 12 euros.
  • Delineador de ojos: 3,50 euros
  • Colorete: 8 euros
  • Perfilador de labios: 5 euros
  • Pintalabios: 4, 50
  • Iluminador: 7 euros
  • Desmaquillante:3,50

Todos estos precios están sacados de mi tienda habitual, mencionada en el párrafo anterior, pero considero que son precios medios porque es una buena marca y no es cara así que creo que me vale para ofreceros una idea. Gasto total en productos: 65 euros.

Estos productos tienen una caducidad muy amplia que van desde los 6 meses de las máscaras de pestañas hasta los más de dos años de las barras de labios por lo que podrás amortizar ese dinero con creces para maquillarte en eventos, en cenas especiales o domingos festivos, y si eres de maquillarte con más asiduidad pues mejor me lo pones.

Luego tenemos el problema de quienes no tienen ni idea de maquillarse y cuando se delinean los ojos y se los maquillan parece que sean pequeños osos Panda o, en su defecto, que les hayan pegado un puñetazo en cada ojo, a esas chicas yo les diría: si no tenéis práctica maquillándoos es porque no os gusta maquillaros así que no tenéis por qué hacerlo para ir a una boda pero, si aun así queréis hacerlo, podéis daros algún toque sencillo con brillo de labios y colorete o incluso hacer algún curso que os sirva ya para toda la vida.

He estado mirando online algunos cursos porque actualmente lo de acudir de forma física a un recinto no creo que sea lo más ideal dadas las circunstancias y en Make Up School tienen bastantes cursos para principiantes cuyo objetivo es aprender a maquillarse uno mismo así que me parecen muy interesantes.

Repite vestido

¿Y qué es eso de tener que cambiar de vestido sí o sí en cada boda? Yo no sé vosotros pero en mi caso no solemos acudir a muchos eventos que me permitan llevar este tipo de vestidos y sacarles partido así que si solo tengo las bodas para lucirlos y encima me pongo uno diferente cada vez, el resultado es que me estoy comprando vestidos de 80 euros para lucirlos un único día, lo que me parece una auténtica pasada y un desperdicio económico importante.

Yo repito vestido cada vez que puedo. Una cosa sería no ir dos fines de semanas seguidos, o muy seguidos, a dos bodas de la misma parte de la familia donde vamos a ver las mismas caras con el mismo vestido (y aun así a veces me lo planteo porque no tendría nada de malo). Y otra muy distinta es no poder llevar el mismo vestido en la boda de tu mejor amiga, de tu prima la del pueblo y de otro familiar que nada tiene que ver con la susodicha prima. Yo repito, y punto.

Péinate en casa

Hazme caso, dúchate por la mañana, ponte una buena mascarilla, sécate el pelo para que quede suave y con movimiento y así, con el pelo recién limpito y brillante te peinas: puedes dejártelo suelto, puedes ponerte algún gancho, puedes incluso hacerte un recogido si tienes algo de gracia pero hagas lo que hagas no te pongas dos litros de laca y, por supuesto, no pagues un dineral por un recogido de boda en el que nadie va a fijar su atención.

Al final estarás ahorrando un poco en cada boda y si tienes tres imagínate el ahorro que eso puede suponer ¿no crees? Lo que puedas hacer tú misma, hazlo tú misma.

CategoríasDIY

Deja una respuesta