Mejorar los hábitos de lectura de los españoles en psicología y pedagogía es una necesidad

Suele decirse que, en el momento en el que nos encontramos actualmente, disponemos de una oferta de ocio que no es comparable a la de ningún otro momento de nuestra historia. Y es que no cabe la menor duda de ello. Las nuevas tecnologías, unidas a la potenciación del ocio tradicional, han posibilitado que esta sea una realidad absoluta en los días que vivimos. Si miramos los datos económicos, reafirmamos nuestra teoría: el sector del ocio es más grande y más importante dentro de nuestra economía que en cualquier otro momento. Es algo que ya se ha convertido en habitual. 

Una de las actividades de ocio tradicionales más típicas ha sido la de disfrutar de una buena lectura. Aunque es cierto que las nuevas tecnologías han jugado un papel muy importante en lo que a lectura se refiere (son muchas las personas que apuestan en el momento actual por leer en los e-books que ya forman parte activa de nuestra sociedad. Desde luego, está claro que, como tantas y tantas actividades, la lectura se ha tenido que ir adaptando a las nuevas necesidades de la gente. De lo contrario, la situación sería bastante más problemática de lo que viene siendo en los últimos años. 

Porque no cabe la menor duda de que la situación es bastante preocupante en los tiempos que corren. Según una noticia que fue publicada por el diario ABC en su página web, el 40’3% de los españoles no lee nunca o casi nunca, lo que nos invita a reflexionar y tratar de buscar soluciones a este tipo de problemática. Desde luego, no es fácil. Pero existe la necesidad de cambiar la mentalidad y la rutina de la gente y hacerle ver que hábitos tan saludables desde el punto de vista mental como lo son la lectura o la escritura deben tener una participación más grande en nuestras vidas. 

Otra noticia, en este caso publicada en el diario El Mundo, informaba de que, en el año 2017, en España se leía más pero peor, algo que es igualmente, si no más, preocupante que lo que comentábamos en el párrafo anterior. Y es que la sociedad necesita a la lectura  para desarrollarse. No contar con la lectura es sinónimo de estar abocados a un fracaso de lo más estrepitoso. Y la nuestra, que es una sociedad que ya ha perdido buena parte de los grandes valores que la caracterizaban hasta hace no mucho tiempo, no se puede permitir más fracasos. 

¿Cómo hacer que la sociedad lea mejor? Es un buen interrogante, sobre todo porque hay muchas opiniones acerca de lo que realmente significa leer bien. Son muchos los literatos y los expertos en la materia que aseguran que echan en falta que la gente se vuelva a interesar por cuestiones como lo son la psicología o la pedagogía, que tienen un valor social que es realmente potente y que juegan un importante papel en la constitución de esos valores de los que estamos hablando y que están en peligro de extinción en un momento como el actual. 

Es necesario hacer entender a todas las personas que leer es una de las mejores maneras de disfrutar de su tiempo libre. Y que hacerlo sobre aspectos como lo son la psicología o la pedagogía puede tener un efecto muy positivo en su vida, tanto en la parte profesional como en la personal. Hemos charlado al respecto de este tema con los profesionales de una entidad como lo es Ediciones Aljibe, especializada en asuntos como estos, y lo que nos han transmitido es que lecturas como de las que venimos hablando contribuyen a ser más eficientes en el trabajo y más felices en lo que tiene que ver con nuestra vida familiar y social. 

En otros países, esto es ya habitual 

Otros de los países que componen Europa tienen una mayor afición a leer de la que disfrutamos aquí en España. Y, ciertamente, nos da envidia una situación como tal. Una imagen, que se convirtió en viral hace no demasiados años, mostraba como un vagón del metro de Moscú iba repleto de gente que leía sin parar. Ese tipo de estampas no son habituales en nuestro caso y tenemos que poner todos los medios para tratar de que así lo sea. Nuestro futuro, lo queramos o no, depende en buena medida de eso. 

Es cierto que la llegada de un elemento como el e-book ha permitido que los datos no sean tan catastróficos como lo eran hace algunos años. Pero no es menos cierto que no nos podemos acostumbrar a eso. Aspiramos a más y, como tal, tenemos que intentar dar el do de pecho para conseguir una mejora de los hábitos lectores de los españoles y las españolas. No cabe la menor duda de que la diferencia se notará y que, por fin, en España podremos volver a presumir de cultura.

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