No sabemos muy bien de qué va, pero nos suena. El guarnicionero. No es una guarnición para el filete, es algo relacionado con lo artesano, las pieles, el trabajo con las manos. Si bien es cierto e inevitable que, con la llegada de las nuevas tecnologías, las fábricas y producciones han hecho que se avance en muchos campos, también han hecho que se deje de valorar la mano de obra como se debe valorar. El mundo de la artesanía se ha visto afectado a consecuencia de las nuevas tecnologías, la producción en cadena y en masa y el desconocimiento. Ya que para muchos los oficios son recuerdos del pasado.
Pero todavía existen algunos que consideran que el arte de trabajar con las manos, confeccionando piezas de piel y cuero, como es el caso de la guarnicionería, es algo especial y único. Con las propias manos del artesano se crean las piezas más singulares y únicas del mundo, por lo que proteger los oficios que se encuentran en vías de extinción se convierte en una necesidad. Nada mejor que hablar de ellos para darles visibilidad y que, por lo menos, se conserve el arte, aunque sea a modo personal, como si de una manualidad se tratara.
La guarnicionería en particular, como el arte mediante el que se trabajan los artículos de cuero para caballería, con lo que se asegura la máxima calidad de la pieza, confeccionada a mano al menos en un noventa por ciento. Los guarnicioneros realizan un oficio de lo más complejo, siendo lo más valioso del mismo la necesidad de realizar el trabajo de forma manual, resultando en artículos totalmente personalizados. Durante el proceso por el que pasa el trabajo de talabartero, se incluye un laborioso trabajo: cortar el cuero con cuchillas muy afiladas. Agujerear correas con sacabocados de diferentes diámetros y formas, coser, remachar, ahormar, repujar, barnizar o pintar forman parte del trabajo.
Un trabajo artesano y manual
Los guarnicioneros realizan sus trabajos con las manos, aunque las antiguas máquinas de coser de tracción de pedales tienen un lugar especial en sus talleres. En sus paredes cuelgan herramientas de todo tipo y tamaño. Cuentan con dos amplias mesas en las que se pueden disponer los materiales y elementos necesarios para trabajar con la mayor comodidad posible. Los fierros de dibujo con sus diferentes diseños se golpean con un martillo hasta obtener la terminación deseada… Aspectos que conocen de sobra en Curtidos y Tapicerías Pérez Burgos e Hijos, en cuya tienda online de tapicería se pueden encontrar materiales para guarnicionería.
Revalorizar la talabartería como uno de los oficios más antiguos e importantes es fundamental en estos momentos en los que todo se fabrica en masa. La historia de este arte y oficio se remonta a milenios atrás, relacionada directamente con los artículos de cuero fabricados para la equitación, como los arneses, las monturas, correas y otros accesorios. Cuando los humanos empezaron con la domesticación de los caballos con la finalidad de utilizarlos en tareas como el transporte, la agricultura y la guerra, se marcó un hito significativo en la evolución de la sociedad, al permitir una mayor movilidad a la hora de realizar actividades y desplazarse. La necesidad de controlar y dirigir a estos animales condujo al desarrollo de los arneses y otros accesorios que se elaboraban en cuero, diseñados para obtener un control efectivo y para que tanto el jinete como el caballo estuvieran seguros.
Los primeros arneses eran simples, pero con el paso del tiempo se perfeccionaron, mejorando su funcionalidad y manejo. Dentro de este contexto, las antiguas civilizaciones como la romana, la griega y la persa jugaron un papel crucial en los avances de este arte conocido como guarnicionería. Los romanos, con su vasto imperio, fabricaban monturas y arneses que les permitían mejorar en el combate. Los griegos, menos guerreros y más deportistas, crearon diseños más avanzados para sus carreras de carros y caballos. Los persas, en su amplio territorio, necesitaban mayor rapidez en la comunicación y el transporte, por lo que perfeccionaron las técnicas de guarnicionería, incorporando elementos decorativos y funcionales como reflejo de su cultura y necesidades prácticas.
Estas tres civilizaciones utilizaban los caballos en el campo de batalla, pero también los integraban en su vida cotidiana, lo que hacía que la necesidad de los arneses y equipos ecuestres bien diseñados y duraderos aumentara. Bajo una demanda tan constante, se fomentó la innovación del momento y se especializó la fabricación de productos de cuero para los caballos, quedando establecida una tradición artesana que permanece desde hace siglos.
La evolución de la guarnicionería en los últimos siglos, desde la Edad Media hasta la Revolución Industrial, es la parte más notable de su historia. Durante la Edad Media, experimentó un notable desarrollo debido al papel tan indispensable que desempeñaban los caballos en la sociedad feudal. Caballeros y nobles necesitaban monturas y arneses de la mayor calidad para la batalla, por lo que se desarrollaron técnicas especializadas para su fabricación. En el Renacimiento, la guarnicionería se convirtió en un arte refinado; los aristócratas encargaban monturas y arneses ornamentados, verdaderas obras de arte, decorados con grabados, incrustaciones y todo tipo de detalles de lo más elaborado, reflejo de su estatus y riqueza. Con la Revolución Industrial, la guarnicionería experimentó cambios en sus métodos de producción. Se introdujeron nuevos materiales y maquinaria, permitiendo una producción mayor y más eficiente.
Artículos artesanos que crea un guarnicionero
Este arte y oficio se ocupa de la confección de arreos y guarniciones para animales de silla y tiro, con un proceso de creación complejo. Las funciones que desarrollan estos artesanos adquieren aptitudes que facilitan la ejecución de sus tareas, viéndose convertidos en diseñadores, matemáticos, costureros que utilizan cuchillos, martillos, compases de acero, perforadoras, etc. Aunque las herramientas esenciales y básicas son la regla, la cuchilla y las tenazas. Con sus materiales y herramientas, confeccionan artículos como los que vamos a citar a continuación:
- Montura, la pieza fundamental del equipo ecuestre. Diseñada para proporcionar comodidad y seguridad al jinete. Existen diferentes tipos de montura en función de la disciplina y cada una de ellas tiene unas características concretas.
- Un conjunto de correas y piezas de cuero, con las que se sujeta y controla al caballo. Incluyen elementos como la cabezada, las riendas, cinchas y colleras y pueden variar su diseño en razón de la disciplina ecuestre y del trabajo a realizar con el caballo.
- Las piezas que proporcionan la estabilidad y el soporte necesarios al jinete mientras monta al caballo. Se fabrican en metal, cuero o materiales sintéticos y se fijan a la montura mediante estriberas. Este elemento no solo ayuda a mantener el equilibrio, sino que también permite al jinete aplicar la presión necesaria y transmitir las señales al caballo.
- Cinchas, esas correas anchas y resistentes que se pasan por el vientre del caballo y se ajustan a la montura, asegurándola con firmeza. Fabricadas en cuero, neopreno, lana u otros materiales, son cruciales para que la montura no se deslice mientras el caballo se mueve.
- Cabezal (bridones y bocados), conocido como bridas: se trata de un conjunto de correas que se colocan alrededor de la cabeza del caballo para poder controlarlo. Incluye componentes como la muserola, las riendas, los bocados o bridones. Estos últimos son piezas de metal que se colocan en la boca del caballo y se utilizan junto a las riendas para dirigirlo y controlarlo.
- Pecho-petral, para sujetar la parte frontal de la montura rodeando el pecho del caballo, evitando que la montura se deslice hacia atrás.
- Protectores y vendas para proteger las patas del caballo durante el trabajo o la competición, pudiendo ser para tendones, menudillos o cañas.
- Fustas y látigos para dirigir y motivar al caballo durante el entrenamiento y la monta, fabricados en vidrio, plástico o cuero, con diferentes longitudes.
- Bolsas y alforjas que se fijan a la montura o al costado del caballo para transportar suministros o accesorios.
La mayoría de estos elementos se fabrican en cuero de forma artesanal, aunque, como bien sabemos, es posible encontrar opciones fabricadas en masa y con materiales más contemporáneos. El mercado de la guarnicionería sigue siendo global y mantiene una amplia variedad de artículos para el mundo ecuestre. Aunque la industrialización ha cambiado la manera de fabricar algunos de estos productos, todavía es posible encontrar artesanos y talleres en los que se mantiene viva la tradición y se trabaja como siempre se ha hecho: con las manos.
La tecnología y los materiales modernos pueden formar parte de la guarnicionería que saca beneficio de los materiales más avanzados y modernos, utilizando, por ejemplo, las técnicas asistidas por ordenador para crear productos más actuales y novedosos utilizando el cuero como material.
En resumidas cuentas, el arte y oficio de la guarnicionería siguen vivos. No sabemos si se mantendrá por muchos siglos más, pero sí que al menos durante bastantes años. Lo más posible es que la tradición permanezca en manos de los hijos de los artesanos de hoy y, en un futuro, esperemos que muy lejano, se quede como una manualidad que proporcione a quien la practica un orgullo imperecedero, como el legado de los oficios que, sin permanecer vigentes, permanecen en el recuerdo.



